Publicado hace unos minutos
Hay algo que no se puede tocar, pero se siente en todo el cuerpo.
Como una corriente suave que atraviesa el aire sin pedir permiso.
No hace falta buscarle nombre, porque se reconoce sola.
Aparece en las pausas, en los gestos pequeños, en lo no dicho.
Y cuando está, todo parece alinearse con una precisión extraña.
Como si el mundo, por un instante, respirara al mismo ritmo que tú.
Como una corriente suave que atraviesa el aire sin pedir permiso.
No hace falta buscarle nombre, porque se reconoce sola.
Aparece en las pausas, en los gestos pequeños, en lo no dicho.
Y cuando está, todo parece alinearse con una precisión extraña.
Como si el mundo, por un instante, respirara al mismo ritmo que tú.
