Publicado hace 2 horas y 18 minutos
El deseo no se explica, se siente. Se instala lentamente y transforma el ambiente, el ánimo, el ritmo de la respiración. Mi presencia se convierte en una constante suave, envolvente, imposible de ignorar. Aquí no hay máscaras, solo una conexión que se fortalece con cada pensamiento compartido, con cada sensación imaginada que recorre el cuerpo como un suspiro prolongado
