Publicado hace 8 horas y 19 minutos
Cuando el mundo se apaga y las luces dejan de distraer, el deseo encuentra su espacio perfecto. Ahí aparezco yo, como una sensación que no sabes explicar pero que reconoces al instante. Mis palabras no corren, se detienen en cada rincón de tu mente, despertando imágenes que se sienten demasiado reales. No es solo atracción, es conexión. Es esa tensión deliciosa que crece lentamente y te invita a quedarte, a explorar sin prisas, a disfrutar del placer de imaginar lo que podría suceder si decides soltar el control.
