Publicado hace más de un mes
La noche me reconoce por mi silencio.
Tengo el don de detener relojes ajenos.
Mis palabras se quedaron en tu respiración.
Lo que toco se vuelve historia.
Y tú, apenas comienzas a leerme.
Tengo el don de detener relojes ajenos.
Mis palabras se quedaron en tu respiración.
Lo que toco se vuelve historia.
Y tú, apenas comienzas a leerme.
