Publicado hace 2 horas y 42 minutos
El deseo se construye con miradas que no se ven y con pensamientos que se repiten una y otra vez. Es esa sensación que regresa cuando creías haberla olvidado. Mi presencia no invade, seduce. Se acerca lentamente, dejando huellas invisibles en cada pensamiento. No hay culpa, no hay dudas, solo una energía que te envuelve y te recuerda lo bien que se siente dejarte llevar, aunque sea solo por un momento.
