Publicado hace 12 horas y 30 minutos
Empieza como una sensación leve, casi imperceptible. Pero no se detiene. Crece con cada segundo, con cada silencio, con cada gesto que parece casual pero no lo es. La mente comienza a anticiparse. El cuerpo responde después. Y todo termina alineándose en una intensidad que ya no se puede ignorar.
