Publicado hace 1 horas y 46 minutos
No hay palabras que logren contenerlo sin romperlo.
Es una presencia que se instala sin anunciarse.
Se cuela entre miradas, entre respiraciones compartidas.
Y de pronto, lo cotidiano adquiere un peso distinto.
Nada cambia por fuera, pero todo se transforma por dentro.
Como si la realidad se afinara en una frecuencia más intensa.
Es una presencia que se instala sin anunciarse.
Se cuela entre miradas, entre respiraciones compartidas.
Y de pronto, lo cotidiano adquiere un peso distinto.
Nada cambia por fuera, pero todo se transforma por dentro.
Como si la realidad se afinara en una frecuencia más intensa.
