Publicado hace más de un mes
Su sangre late con fuego.
Ardiente como una noche sin límites.
Placentera en cada cercanía peligrosa.
No se esconde.
No se reprime.
Su deseo es natural.
Y contagioso.
Ardiente como una noche sin límites.
Placentera en cada cercanía peligrosa.
No se esconde.
No se reprime.
Su deseo es natural.
Y contagioso.
